Ambos asustados se dedicaron una mirada de terror. Pelirrojo, con atuendo mágico carmesí… no podía ser otra cosa, Kouji había sido sorprendido por
un mago, un mago del fuego, al darse cuenta de esto, dio un gran suspiro…
Lifros estaba igual o más asustado que Kouji, tanto como para no poder terminar
una frase.
Kouji: No te voy a
hacer daño, ¿has escapado de ellos?
Lifros: Sss… sí… No entiendo que está pasando, yo solo… so… s…
Kouji: Tranquilo, estarás bien, mi arco nos protege.
Efectivamente, Kouji era un arquero, bastante osado para su
poca experiencia. Nuestro protagonista contó al mago sus intenciones y este,
confiando ciegamente en el arquero decidió acompañarle, cualquier cosa era
mejor que tener que lidiar con la tripulación pingüino.
Se encaminaron a buscar la flor saliendo de la ciudadela de
los ángeles. Ambos compañeros se sorprendian cuando veian pasar guerreros con
grandes alas de Ángel. Salían en busca de demonios, al igual que estos últimos irían
a por los primeros. Lo que encontraron Lifros y Kouji fuera de la ciudadela les
dejo sin habla, un enorme campo blanco, con un barco atascado en la nieve, y… toda
la zona llena de Pinguinos. Esta zona era denominada Gelilandia Oeste.
Tuvieron que ir bien escondidos hasta llegar a un lugar
lejos de los pingüinos, lo consiguieron, sin embargo, en Glacernon, nunca se
está a salvo.
Por el camino Lifros contó a Kouji las penurias que pasó
siendo rehén de O’Peng, mientras hablaban el suelo comenzó a temblar, miraron a
lo lejos, una gran bola de polvo se acercaba, cada segundo podían dibujar mejor
lo que se avecinaba sobre ellos, UNA ESTAMPIDA. Kouji y Lifros comenzaron a
correr, los Enkidus, bestias del hielo se
les venían encima, y delante de todos ellos una figura de muchos colores
intentaba huir.
Lifros y Kouji se cubrieron tras una roca, pudieron
contemplar como la manada perseguia a ¿un Pollo? Lejos de estar asustado, este
pollo reia veloz con todos los enkidus detrás suyo como si de un rebaño de
ovejas se tratara. La estampida se alejó, y nuestros chicos pudieron respirar
tranquilos.
Kouji: Y ni rastro dela flor…
Lifros: Bueno, aun no hemos caminado lo suficiente…
Kouji: Nadie dijo que seria fácil
¿¿¿???: Kikirirkrikii
Kouji y Lifros: ¡AAAAAAAAAAAH!
¿¿¿???: No tengáis miedo pollitos kiki, los enkidus ya no
están kiki.
Siempre sonriente se apareció y presento el pollo a nuestros
amigos. Cuando Kouji perdió el miedo, fue al grano y le pregunto si sabia donde
encontrar la flor. Este extraño ser se prestó a llevarles hasta ella. Miktros,
el nuevo acompañante de nuestros viajeros dijo que era mejor ir mañana, la
noche empezaba a caer en el gélido lugar. En una pequeña cueva con una hoguera,
pudieron descansar…. Kouji ya solo tenia dos días para volver a Port Alveus.
¿Qué nuevas aventuras esperan a Kouji en Glacernon? Lo sabremos en la próxima entrada de… ¡Buscando
a Shelke!



El pollo esta muy loco, por partida doble!
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