Mago Marieta: Debes tener cuidado, este sello tiene como duración tres días, encuentres o no la flor en tres días debes estar aquí. No solo hará que te transformes en un pingüino, sino que también te protegerá del frio de Glacernon. Ambos efectos desaparecerán si no cumples con el tiempo estimado.
Afonsi: Bien, Marieta debes irte de aquí, si notan la presencia de magos estaremos en apuros...
Tras esto, Kouji se dirigió al muelle, aun no tenia claro como podría usar sus nuevas habilidades, pero haría lo que fuera por ir a Glacernon a por la flor, y en su cabeza rondaba la idea de que tal vez allí, pudiera ver a Shelke. Uno de los barcos tripulados por los pingüinos estaba a punto de zarpar, Kouji hacia rato que intentaba transformarse sin éxito, comenzó a correr y en un alarido de rabia, una luz resplandeció del cuerpo de nuestro pequeño aventurero, sintió como sus dedos se unían, su cuerpo se ensanchaba y a la vez perdia altura... Kouji era ahora... ¡UN PINGÜINO!
De esta guisa pasó inadvertido, montó en el barco, y partió rumbo a Glacernon con un pensamiento claro:
"Espérame Shelke, ya estoy en camino..."
Mientras tanto, Afonsi y Marieta comenzaron a poner a salvo los pocos magos que los pingüinos no habían logrado capturar. Marieta propuso a Afonsi la idea de formar un comando de resistencia contra los pingüinos, formado por guerreros, magos y arqueros, pronto reclutaron mucha gente que sentía verdadero odio hacia el capitán Pete O'Peng y su tripulación. Situaron una base al norte de Alveus en un pueblecito llamado Nosville. Allí todos trabajan para planear los asaltos que día tras día ejecutarían en el muelle hasta que Kouji regresara con el ingrediente especial.
La idea de encontrar a Shelke en Glacernon ganaba probabilidad cuando Kouji se dio cuenta de que los pingüinos estaban transportando los magos rehenes en el mismo barco que el viajaba, los llevaban a Glacernon, pero... ¿con que fin?
Tras horas de viaje el barco llego a su destino. Kouji hacia bastante rato que tenía la sensación de que no podía mantenerse transformado en pingüino mucho más tiempo, sentía una presión en todo su cuerpo, como queriendo salir de él. Al llegar Tierra firme bajó rápidamente del barco, buscó un lugar donde esconderse y volvió en si.
Tras relajarse un poco, pudo darse cuenta del paisaje polar que le rodeaba, un enorme manto blanco de nieve sumado a los cristales brillantes que decoraban el puerto. Era un paisaje fascinante, no entendía como algo tan hermoso podía resultar ser algo tan horrible en las palabras de Marieta. De repente unos pasos pusieron a Kouji en vilo, le habían descubierto...
¿Llegará sano y salvo Kouji a Port Alveus? ¿aguantarán Afonsi y sus tropas las duras batallas contra los pigüinos piratas? ¿estará Shelke en Glacernon?



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